Ortega y Gasset
Desde que recuerdo tener conciencia, siempre me he preguntado por ciertas cosas que aunque aparentemente no significan nada en el cotidiano hacer del día a día, conllevan una serie de cuestiones interiores que perfilan nuestra existencia. Durante el proceso evolutivo, el hombre (o la humanidad mejor dicho) se ha formulado estas mismas preguntas intentando responder a las incógnitas y obstáculos que encontraba... No pretendo ni mucho menos hacer un repaso filosófico sobre figuras influyentes en el pensamiento actual, sería un trabajo complejo e interminable.; no, mi objetivo es mucho más simple, exponer mi concepción del mundo y la naturaleza humana mediante unas cuantas sesiones de filosofía barata. De esta manera, podremos abordar los problemas que incomodan a nuestra especie. Y digo bien, especie. Vamos allá.
Encuadrado a mitad de camino en el proceso evolutivo descrito por Charles Darwin, como Origen de las Especies, el ser humano todavía no ha terminado de encontrar su lugar en la naturaleza. El problema principal deriva de la característica diferencial de este animal llamado hombre, con el resto de animales que pueblan la tierra: la razón. La razón humana es una ventaja evolutiva, no hay lugar a dudas, pero sin lograr un perfecto dominio de la misma, el equilibrio razón/irrazón (o ciencia/inconsciencia, como ustedes gusten) puede tener efectos devastadores.
Consideración del hombre animal. Antes que nada debemos considerar al hombre como un animal en su estado puro, con el objetivo final de reinstaurar el equilibrio racional. A este nivel, el hombre presenta 3 aspectos diferenciados:
- 1) El hombre como ser "natural": implica el concepto más instintivo y animal propiamente dicho. Cualquier ente que consideremos vivo debe cumplir las 3 funciones vitales: nutrición, relación y reproducción.
La nutrición es un proceso vitalmente esencial para cualquier ser vivo. Sin el aporte de energía y material plástico (entre otras muchas sustancias) requeridos por el mismo, cualquier tipo de vida o persistencia es inviable. A este nivel hablaríamos de "persistencia del individuo". La privación de agua y alimentos debe ser considerado como el peor de los castigos, ya que radica en la esencialidad de la vida.
La relación, que no debe confundirse con el factor social, es un concepto que engloba los vínculos que el hombre establece con el medio y con el resto de seres vivos del ambiente. Considerando al hombre como único ser racional de la naturaleza terrestre, y por tanto como superior (a este nivel lo aceptaremos, pero este término debe ser discutido), ha logrado satisfacer dichos vínculos modificando la estructura ambiental y adquiriendo el control sobre un gran número del resto de seres vivos, que usa para sus fines. De cualquier forma, si, hipotéticamente, aislasemos a un sujeto experimental humano de tal forma que desde su nacimiento no tuviese contacto alguno ni con el medio ni con otros seres vivos (como por ejemplo dentro de una habitación aséptica, en la que se le suministre alimento y agua de forma automática), dudo que su existencia fuese viable. A este nivel deberíamos hablar de "persistencia ecológica".
La reproducción es el fin último de cualquier especie. Comenzando desde bacterias (e incluso los virus, si queremos clasificarlos como seres vivientes) hasta los últimos escalones de la cadena evolutiva, la necesidad básica de postergar la especie tiene vital importancia. Sin embargo, como luego veremos, la reproducción en el hombre no constituye una visión biológica exclusiva. En cualquier caso, hablaríamos de "persistencia biológica".
- 2) El hombre como ser "social". Lo antes comentado no tiene tracendencia racional, la razón comienza a hacerse factible cuando el ser humano se agrupa con otros seres de su misma especie. La formación de grupos es básica para la realización del ser humano como hombre (la obtención del equilibrio instintivo-racional). De hecho, los grupos se forman sin el consentimiento propio del individuo (de ahí que tampoco sea totalmente racional): así, no elegimos en que familia queremos vivir, pero el grupo familiar es el primero que se forma, grupo elemental para la constitución del ser humano. Existen numerosas formas de agrupación en colectivos muy diferentes, según ideologías, credos, pensamientos, sentimientos... El ser humano requiere de otros para, junto a ellos, prodigarse en su racionalismo. Se observan diferencias claras con los animales eminentemente solitarios y aislados: si privasemos a un ser humano recién nacido únicamente de su contacto social con otros hombres, no podría desarrollarse como tal, sería eminentemente un ser humano salvaje, sin ningún tipo de carácter social: ¿podríamos llamarlos ser humano? Obviamente no, se movería únicamente por instintos primitivos y animales. He aquí la paradoja, el hombre requiere realizarse en su racionalismo sin excederse pero superando el nivel instintivo. Acabamos de llegar a la "persistencia colectiva" del ser humano. No debemos olvidar en cualquier caso que en la naturaleza existen ejemplos claros y concretos de entes vivos eminentemente sociales, desde la capacidad de Pseudomonas aeruginosa para formar biofilms comunitarios, la organizada jerarquía de hormigas y abejas o la estructura social de algunos grandes mamíferos como los leones. Otro ejemplo de la concepción "animalista" del hombre.
Definitivamente el Erasmus no es bueno...
ResponderEliminarYa me han dicho que se te ve contento, me fio de mis fuentes directas...
Cuidate!! un besito