jueves, 28 de octubre de 2010

Que se jo*** las feas.

Empiezo a estar harto. Harto de la demagogia, harto de la política barata que nos brindan desde arriba, harto de que se politicen muertos, comentarios y pensamientos, harto del término politicamente incorrecto, harto de los hooligans partidistas, harto del borreguismo nacional, harto de la bipolarización de la sociedad, harto en resumen de la vida política española.
De las últimas, todo el cisco montado en torno a las declaraciones del alcalde de Valladolid. El hombre no ha estado acertado, la verdad... No conozco ni su nombre, no sé las luces que tendrá pero en cualquier caso, hay veces que la boca es mejor dejarla cerradita. Ahora bien, los polémicos atributos que concedía a la recién inaugurada ministra de Sanidad - Dios nos pille confesaos- pueden ser impropios para un hombre de su cargo, intolerables en las circunstancias bipartidistas en las que nos encontramos, "políticamente incorrectos", obscenos, desconsiderados, maleducados, degradantes... para la propia persona de la señorita Pajín. Pero, me niego a ver en dichos comentarios ni un solo ápice de sexismo. Y es lo que me revienta.
Al día siguiente, llegó don Pepe Blanco -grande de España- acusando de sexista al edil vallisoletano y que si el partido popular (que ni es famoso ni es del pueblo) cometía una atrocidad teniendo a tal persona entre sus filas. Toda la cúpula pepista (del PP, no del señor Blanco) con las manos a la cabeza y al cuello de nuestro alcalde, que una vez vuelto a sus cabales, reculó pidiendo perdón a la ministra. Pero volvamos a lo del sexismo... Sexismo es la discriminación de personas de un sexo por considerarlo inferior al otro, el alcalde no rebajó en ningún momento el nivel del sexo de la ministra, arremetiendo únicamente contra su persona física. No es sexismo. El alcalde hablaba sólo de una persona individual, no del género femenino. No es sexismo. La libertad de expresión es lo que tiene, si la aceptamos completamente, hay gente que no sabe usarla correctamente, pero pidió perdón.
No estoy intentando ni mucho menos justificar ni defender al alcalde, no señor. Ahí se las entienda el buen hombre por no saber callarse la boca. Sin embargo empiezo a estar más que harto de que se haga campaña política por minucias de este tipo. Así, surgen aberraciones como el ministerio de Igualdad que lo único que hace es desigualar la balanza hombre-mujer, haciendo del género femenino el débil.
Vamos, que estas cosas sirven para hacernos olvidar los verdaderos problemas que tenemos, que no son pocos: crisis económica, paro, corrupción, falta de valores...
Y empiezo a estar harto... Los políticos a arreglar esta mierda, y la que sea fea... que se joda.